El Camino Neocatecumenal comenzó en 1964. Kiko Argüello, habiendo descubierto la presencia de Cristo en el sufrimiento de los inocentes, se fue a vivir con los más pobres, entre las chabolas de Palomeras Altas, en las afueras de Madrid, siguiendo los pasos de Charles de Foucauld. Más tarde se le unió Carmen Hernández. El propio entorno de los pobres les obligó a encontrar una forma de predicación directa y eficaz del Evangelio, una síntesis kerigmática que, con el paso del tiempo, condujo contemporáneamente al nacimiento de una pequeña comunidad y a una forma de catequesis fundada en el trípode «Palabra de Dios-Liturgia-Comunidad».
El Camino Neocatecumenal es un itinerario de formación católica al servicio del obispo como una de las modalidades de realización diocesana de la iniciación cristiana y de la educación permanente en la fe. El Camino se vive en el seno de las parroquias, en pequeñas comunidades formadas por personas de diferentes edades y condiciones sociales; tiene como objetivo último llevar gradualmente a los fieles a la intimidad con Jesucristo y hacerlos sujetos activos en la Iglesia.
Dentro de las actividades de las comunidades de la Parroquia están, entre otras, la preparación y celebración semanal de la Palabra, el rezo de Laudes a las 7 de la mañana, en los tiempos fuertes del año litúrgico (Adviento y Cuaresma) y la celebración de la Eucaristía (segundos y cuartos sábados de mes a las 18:00 h.). También salimos a las plazas a anunciar el Evangelio un domingo de Pascua.
